Capitalismo voraz y marginador | Reflexión Crítica

Por: Mario D. Kuma

20 de mayo, 2021, Ciudad de México.

El discurso capitalista pretende (y en muchos casos lo logra) alienar el pensamiento, no sólo para perpetrar el deseo consumista, sino, que logra cultivar una ideología de individualismo, en la cual, una gran parte del sector trabajador-pobre de cada país, defiende a sus opresores a capa y espada, evitando de este modo la solidaridad y movilización social.


A propósito de Colombia y la represión que vive su pueblo por parte del gobierno, debido a la inconformidad mostrada por el mismo hacia su reforma tributaria, representa tan sólo un ejemplo de lo que ya se sabía desde hace bastante, el sistema capitalista y su doble discurso, en el que aparentemente, existe una libertad para poder hacerse de riqueza y propiedades, en el que supuestamente existe la meritocracia y la falsa idea de “el que quiere puede”, ignorando de tajo los problemas estructurales de fondo y en México ¿Cómo es que se ve reflejado? Pues vamos desglosando.

En realidad, lo único que perpetra el capitalismo, es que, se acrescente la brecha entre clases sociales, es decir, que los ricos sean más ricos y cada vez menos, y los pobres, cada vez más pobres y en mayor cantidad, desapareciendo casi por completo (desde hace décadas) la clase media, basta con ver las estadísticas del INEGI y la facultad de economía en la UNAM, en las que nos señala cuanto debe percibir un mexicano para poder decirse parte de este sector social; el asunto realmente recae en que no nos hemos dado cuenta de esto y fuimos empujados para un lado o el otro, por supuesto imperando al lado de la clase trabajadora.

Esto no sólo es una problemática de corte económico, sino política, social e ideológica; debido a que, el capitalismo voraz, vende la creencia de que cualquier persona puede acceder al mundo empresarial por medio del emprendimiento, (una tendencia del neoliberalismo para poder maquillar la poca accesibilidad a los derechos básicos de cualquier ciudadano al trabajo digno) lo que no se dice es que se necesitan ciertas características para poder hacerlo, entre ellas contar con cierta cantidad de capital para poder producir más del mismo, por tanto, la clase pobre, o como la clasifica Marx, la clase obrera o proletaria sólo se margina a sí misma, se auto explota creyendo que se está realizando como ser humano y renuncia a sus derechos laborales, incrementando la desigualdad económica, sin mencionar claro, que, recurre a estafadores del tipo coaches o gurus que únicamente venden humo y fomentan pensamientos de tipo mágico sin fundamento alguno.

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De esta manera, resulta alarmante como es que la distribución desigual de la riqueza, lejos de provocar en demasía movilidad social, se ve todo lo contrario y es que, es más que notorio que este tipo de personajes (los coaches) cada vez más populares, han propiciado el crecimiento de un sector de la población con cierto nivel de vida opulenta, ahora denominados en las redes sociales como “Whitexicans”, los cuales diseminan discursos de odio, discriminación y racismo hacia el pobre o a las personas con un color de piel diferente, como si esto fuera una enfermedad que las mismas personas se provocan, denotando así la ignorancia, falta de empatía y las problemáticas socio políticas que existen en el país.

Es por esto que, una vez más, el capitalismo muestra por sí mismo lo fallido de su propia doctrina, al ser un sistema que sólo margina a la clase trabajadora de cualquier país, pongamos de ejemplo a Canadá un país que discursivamente, no entra en conflictos y en apariencia no se equipara políticamente al imperialismo estadounidense y aun así, goza de un nivel de vida muy cómodo para sus habitantes e incluso se da el lujo de abrir plazas laborales para mano de obra y talento extranjero; sin embargo, el lado oscuro de Canadá reside en sus transnacionales, las mineras en América latina son el mejor ejemplo de saqueos y abusos a los recursos de otros países, con necesidades de crecimiento y que tan solo ofrecen trabajo mal remunerado y condiciones laborales indignas para cualquier ser humano, sin mencionar el impacto ambiental y económico que sufre el país en cuestión, tendríamos que cuestionar ¿Para quién son realmente las ganancias de dichas empresas y las licitaciones?

Así mismo, el discurso capitalista, pretende (y en muchos casos lo logra) alienar el pensamiento, no solo para perpetrar el deseo consumista, sino, que logra cultivar una ideología de individualismo, en la cual, una gran parte del sector trabajador-pobre de cada país, defiende a sus opresores a capa y espada, evitando de este modo la solidaridad y movilización social. En ese sentido podemos decir que al mencionar clase marginada estaremos muy lejos de entender la situación o cuestión concreta, en otras palabras, es una circunstancia multicausal, pero al fin y al cabo, la problemática es la misma.

Entendamos de fondo que la división entre capital y trabajo es lo que deriva en una constante lucha de poderes entre la clase burguesa y el trabajador, mismo que se ve reflejado desde el desigual crecimiento de ingresos, otra de las grandes contradicciones de este sistema económico. En otras palabras, el empresario está inclinado a pagar lo menos posible a sus empleados, de este modo verá reflejado el retorno de capital que ha invertido con mayor rapidez, de igual manera el empleado se inclina en aumentar sus ingresos para poder llevar una vida de lo más digna posible, en resumen, cada parte apremia sus intereses propios.

Esta constante tensión entre empresa capitalista y empleador, podría resolverse, si ambas se amalgamaran en un modelo económico al que muchos países le temen, pues sería dar poder a la clase trabajadora. Sería hacer que los trabajadores se volvieran dueños del capital, por medio de la implementación de cooperativas, que han probado con creces ser la medicina que cura la alienación capitalista, volteemos la mirada a Vietnam y como su modelo económico sobrevivió a la pandemia sin sentir impactos significativos, al contrario de las empresas neoyorquinas, las cuales, desencadenaron despidos masivos, acrecentando el desempleo en su propio país.

En conclusión ¿Cuál es el problema real? La respuesta reside en cómo, desde la escuela o sistema educativo, se prepara desde niños a los ciudadanos a ser mano de obra, a valorar los saberes técnicos por saberes estéticos o de formación humana, contrario a lo que Aristóteles decía, «el mejor saber, es aquel que no sirve para nada, aquel que sólo sirve para satisfacer la curiosidad«. No por esto, se pretende desdeñar la preparación técnica, al final, todo ser humano posee la capacidad de desenvolverse en donde le apetezca, es tan sólo que deberíamos como especie y ante la actual realidad, repensar si hemos seguido el mejor camino, en el cual, ponderamos el poder acumular (bienes o riquezas) por el poder formarnos, un camino en el que las diferencias, son relegadas y despreciadas. Por tanto, tal vez ya sea momento de voltear a ver los datos y perseguir una nueva imagen de humanidad.

“El poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra” -Karl Marx-

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