La llamada

Por: Michielle Almaraz

1 de junio, 2021


—¡Lo sé, yo soy la responsable de esto!, tú me lo advertiste, pero yo no te creí. Ahora sé que te necesito, que tienes que volver a estar conmigo, a tocarme. Tengo que verte una vez más. Aunque… si sólo me dejaras escuchar tu voz, podría tener la esperanza de que, nuevamente, todo volverá a tener equilibrio en mi mente. No puedo explicarme cómo pude vivir sin conocerte. Tengo que llamarte, suplicarte que vengas; pero, ¿Y si no contestas, tú? — murmuraba Zelim con ansiedad, mientras observaba el haz de luz de la pantalla con agobio.

Su rostro irradiaba angustia. Se cubrió la cara con las manos. Su respiración era agitada. —Debo verte de nuevo— se repetía continuamente, mientras mordía la esquina derecha de su labio inferior. Temblorosa se acercó a la pantalla. Una luz, azul eléctrico, parpadeó a nivel de sus ojos e inmediatamente el holograma de un mayordomo se desplegó. Ella hizo un ademán con la mano y él desapareció dejando, en su lugar, una pantalla holográfica en blanco.  Una y otra vez palpaba la extravagante pantalla con un roce de su mano, con suaves movimientos dibujaba el número telefónico, que ya había aprendido de memoria, más cuando faltaban los últimos dígitos, lo borraba y comenzaba de nuevo. Los colores de espera en la pantalla la hacían sentirse expectante, la boca se le secaba y un ligero escalofrío le recorría las piernas.

            Con voz jadeante murmuró: —Hablaré con él, le diré que no puedo vivir así, no puede dejarme así…— Musitó, mientras sus ojos se llenaban con un destello de deseo y profunda desesperación— él entenderá— agregó, mientras tocaba la orilla de sus labios. Cerró los ojos y por un momento tocó su sexo, tratando de recrear las sensaciones que había vivido, más fue inútil.  Al centrar, nuevamente su atención en la pantalla, se sintió abrumada e hizo un ademán con la mano, al sentir que no era capaz de entablar una conversación.

            Repasaba el lugar, con una mirada ardorosa. La penumbra lo invadía todo. Observó la mesa con el servicio del día anterior, algunas prendas de ropa que ni siquiera recordaba cómo habían llegado a aquel lugar. Imágenes difusas del encuentro invadían su mente. Se sentó en el suelo, junto a la mesa. Nuevamente el haz de luz azul pasó escaneando la habitación y con voz clara le brindó información sobre el clima y sus signos vitales.

Zelim se sentía impotente, miró hacia la ventana y posó su mirada en uno de los espectaculares. La imagen mostraba a una mujer hermosa besando a un hombre atractivo, antes de que pudiera terminar de ver el anuncio sintió una punzada en el corazón, bajó la mirada, y murmuró: —Al parecer todos han encontrado la manera de ser felices, menos yo— exclamó, al tiempo que volvía el rostro, con rabia, hacia la ventana.

 Observó el panorama: autos deslizándose a toda velocidad, miles riendo, sonriendo, viviendo… mientras ella se encontraba apresada en un recuerdo exótico. Un bullicio lejano aunado a un ruido sordo llegaba de vez en cuando proveniente de la calle. Ondas de luz, procedentes de los propulsores de las naves, iluminaban perfectamente el sexto piso en el que ella se encontraba, aunque aún así los tonos grisáceos, de las penumbras, la revestían, y su cuerpo se mimetizaba con las sombras.

            Respiró profundamente y procurando tener dominio de sus emociones pensó— Tengo que ser fuerte, sobreponerme— se repetía una y otra vez, mientras echaba la cabeza hacia atrás y apretaba los puños, pues al cerrar un momento los ojos fue capaz de revivir parte del encuentro, la textura su cuerpo, el peso de su cuerpo sobre el suyo, el aroma tan particular que expedía su piel, una onda electrizante la asaltó.

Sudorosa y excitada se acercó a la pantalla, nuevamente el haz de luz se pasó a la altura de sus ojos. Zelim extendió su mano hacia la pantalla holográfica, y esta vez con decisión dibujó los números. Atenta miró los colores de espera. De repente la imagen de un hombre atractivo apareció en la pantalla y exclamó con voz gruesa y sensual: —Agencia de amantes virtuales ¿en qué puedo servirle?


Sobre la autora

Michielle Almaraz nació en la ciudad de México. Estudió la licenciatura de Creación literaria por parte de la UACM y posteriormente una maestría en Educación, área en la que, se desarrolla de manera profesional. Anteriormente ha publicado cuentos en otras revistas como: Palabrijes, Sibilante y La revista inexistente.

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