AMLO: Política de la polarización y el resentimiento

Por: Aura Vilchis

Lunes 31 de mayo, 2021, Ciudad de México

AMLO, el resentimiento y la polarización de un país segmentado por discurso populista que prometen cual medicamentos milagros la cura de un país que no parecía estar tan enfermo como él promulgaba.


«Es una forma de política empleada por los demagogos (el fascismo) cuyo único móvil es la ejecución y ampliación de su poder, para lo cual explotará el resentimiento, señalarán chivos expiatorios, incitarán el odio, esconderán un vacío intelectual debajo de eslóganes e insultos estridentes, y convertirán el oportunismo político en una forma de arte con su populismo ».

— Rob Riemen


La política mexicana es uno de esos fenómenos sociales que nadie ha podido terminar de entender y que no acaba de tener éxito en ninguna parte del territorio. Deseada por muchos, odiada por muchos más, se ha convertido en un mal necesario, porque » no hay de otra», y al momento de decidir por quién votar la técnica popular es elegir entre «el menos peor».

Pero en 2018 algo cambió, la gente puso su confianza en un líder que llevaba años y años intentando posicionarse como la cabeza de México, Andrés Manuel López Obrador, aquel político tabasqueño que se instauró como el favorito de los partidos de izquierda y de la gente.

Con su muy particular oratoria lograba mover a las masas y levantar pasiones, no sólo entre sus seguidores, sino también entre sus adversarios, para bien o para mal, López Obrador se mantenía en la boca de los mexicanos, ya sea como líder amado o como un peligroso adversario.

Se autonombró como la Salvación de México, y bajo el eslogan de ser el Presidente de la Cuarta Transformación Nacional llegó a la silla presidencial en diciembre de 2018. Bajo la mirada de todo el país y la comunidad internacional, México se convulsionó eufórico ante la inminente y fulminante derrota de los partidos tradicionales, los enemigos de México, la mafia del poder. Entre vítores, aclamaciones y llantos de felicidad fue recibido por todos aquéllos que esperaban al líder prometido, el Moisés de México que iba a convertir las aguas en sangre y abrir el mar para que el pueblo cruzara a un lugar mejor. Lamentablemente esto nunca pasó.

Un gobierno fallido

Han pasado ya tres años de su mandato, y la cuarta transformación aún no se deja ver, al contrario, las mismas prácticas de corrupción se han mantenido, incluso aumentado, y el hartazgo, el enojo y la desilusión de algunas de las personas que confiaron en el López Obrador ha resurgido.

En 2020 México terminó el año con una de las crisis económicas más severas por las que ha atravesado el país en los últimos 100 años (Jessica Roldán, directora de análisis de Finamex Casa de Bolsa), con más de 10 millones de nuevos pobres y el cierre de casi un millón de pequeñas y medianas empresas y con una caída del 18.9% del producto interno bruto (PIB) según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el país retrocedió una década en el tamaño de su economía.

Si bien es cierto, que la Crisis Sanitaria por la COVID – 19 fue un factor impredecible que afectó en gran manera a todo el mundo, las decisiones tomadas por el Gobierno de AMLO han sido duramente criticadas y se encuentran en entre dicho, pues han sido contradictorias, en muchos casos irónicas y carentes de sensibilidad y realismo.

No sólo sus declaraciones frente a la Pandemia y las medidas sanitarias han sido controversiales y contradictorias, también su posicionamiento errante y desinteresado frente a los movimientos feministas actuales y su negación ante la realidad de los feminicidios y la violencia de género que han marcado con sangre al país; así como el gran ring de box que ha fomentado entre los seguidores de izquierda y los de derecha, una polarización tan extrema, ricos vs pobres, chairos vs fifís, implementando una política que fomenta el odio y la segregación de toda una sociedad.

Política de la polarización y resentimiento

Uno de los mayores riesgos que ha devenido del mandato de López Obrador es la implementación de una Política de la Polarización y el resentimiento entre bandos contrarios, pues se ha encargado de usar las tensiones anteriores entre grupos sociales y grupos políticos y los ha usado como forma de división entre «buenos» y «malos». El actual régimen no admite posturas medias, o estás con López Obrador y su cuarta transformación (4T) o estás en su contra, y eres el mal que aqueja a México. La oposición y todo aquel que no comparta al cien por ciento las decisiones del presidente son llamados «revoltosos», «mentirosos», «pagados por los partidos de derecha», y un gran etcétera. No hay lugar para el diálogo, no hay lugar para opiniones diferentes.

«La gente es dejada en el desamparo por las élites políticas tanto de izquierda como de derecha, que han renunciado a sus principios e ideales por la moneda falsa del favor de los votantes y la necesidad de adaptarse a la corriente. Guiados por la conveniencia y un pragmatismo carente de imaginación, lo que estos políticos ofrecen es populismo».

Rob Riemen

Bajo la premisa del populismo complaciente con la mayoría del país, la gente pobre, que gracias al presidente hoy son más pobres que durante el sexenio pasado, con conferencias mañaneras que dictan la agenda diaria y conferencias vespertinas con datos sobre la contingencia, no existe momento en que uno se encuentre libre de propagan política a favor del partido gobernante.

Pero son las mismas personas que no se han visto beneficiadas por el mandatario las que lo defienden a capa y espada, y no es, hasta que se ven afectados personalmente, que se cuestionan las decisiones tomadas por López Obrador y todo su gabinete.

Foto: Político.com

En redes sociales puedes encontrarte a personas que se pelean, discuten y se ofenden defendiendo a partidos políticos y candidatos de ambas posturas (izquierda y derecha), deshumanizándose, riéndose de las demandas de los familiares de los fallecidos en las tragedias que han aquejado a México. Es un todos contra todos, en los que cada bando cree tener la razón absoluta, el odio se esparce como un virus en el aire, y la intolerancia es la bandera de un país dividido por una política fallida y egoísta que vela únicamente por sus intereses y nos los del país que gobierna.

En pleno 2021, después de una aguda cuarentena donde las cifras de contagio y fallecimientos diarios no mermaban, la solución fue entrar en periodo electoral, el año de los milagros, lo imposible se hizo posible en menos de dos meses, el regreso a clases está próximo, el semáforo está listo para pasar a verde y el Cruz Azul por fin ganó un campeonato de liga ¿Coincidencia? Lo dejo a opinión del lector.

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