Maternidad entre pausa y ajetreo

Durante el posparto los trastornos del estado de ánimo son más comunes de lo que se cree, debido al alto número de mujeres que lo padecen se ha convertido en un problema de salud pública, el cual afecta a la madre y el desarrollo del bebé.

Por: Jaqueline Viedma

| Sábado 14 de mayo, 2022, Estado de México.

| Tiempo de lectura: 7 min.

En México, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) hasta 2020, 7 de cada 10 mujeres de 15 años o más han tenido al menos un hijo nacido vivo, es decir, se estima que al menos 35.2 millones de mujeres son madres, de las cuales, 8.8 millones son madres que crían sin una pareja. 

Monserrat es madre de un niño y una niña, tuvo a su primer hijo cuando cumplió 20 años, ante las dificultades que atravesaba en su núcleo familiar tuvo que dejar la universidad, el padre del niño los abandonó cuando tenía 3 meses de embarazo, a partir de ese momento se desarrollaron en su vida distintas emociones y escenarios donde identifica que ser madre ha sido un camino lleno de altibajos.

Los altibajos

“Antes (cuando no tenía hijos), pensaba en la maternidad como mi mayor meta, era un súper sueño, pensaba que sería el momento más épico de mi vida, ahora, que es hermoso, pero agotador, estresante y (pienso) que hubiese esperado un poco más para ser mamá”, compara Monserrat.

Uno de los mayores retos a los que se enfrenta una madre soltera es a superar los señalamientos por la separación, aún cuando el que tomó la decisión de abandonar a su pareja embarazada es el hombre (sin tomar ninguna responsabilidad por su paternidad), esto puede tener repercusiones graves para la mujer, desde el estrés que la situación genere, hasta ser un posible detonante para sufrir depresión posparto.

“De mi niño fue difícil pues fui madre soltera desde los 3 meses de gestación aunque tuve el apoyo de mis padres (y eso a medias pues no tuve un fuerte apoyo emocional, hasta la fecha me llegan a juzgar por mi decisión) me deprimí demasiado al grado de dejar de comer por varias semanas, nunca le hable a mi bebé en la panza, o intenté ese vínculo con él, lo único que pensaba era que no sabía lo qué haría con un bebé y cómo le haría para salir adelante” cuenta Monserrat.

Las madres que pasan por una separación sobre todo cuando están embarazadas suelen luchar no sólo contra sentimientos de culpa, sino contra todo un sistema de ideas estigmatizadoras que pueden comenzar por la familia y seguir hasta en el ámbito laboral, donde inclusive, sus oportunidades de crecimiento se ven afectadas por el simple hecho de ser madres solteras.

En un artículo realizado en 2013, por la Maestra en Psicología Clínica y Psicoterapia, Erica Medina, se indica que alrededor del 20 por ciento de mujeres que dan a luz pueden llegar a presentar síntomas de depresión posparto, y, la posibilidad de volver a presentar este trastorno en embarazos posteriores es del 10 al 35 por ciento. 

La depresión posparto puede presentarse aun cuando la mujer no ha tenido antecedentes; entre los factores de riesgo que pueden conducir a sufrir este padecimiento está el embarazo no planeado, padecimientos previos como la depresión o la ansiedad, separación de la pareja, poco apoyo emocional familiar y de pareja, fallecimiento de un ser querido, entre otros.

El pasado y el presente, todo en conjunto

Monserrat acepta que posterior a sus embarazos estaba pasando por “depresión por ser madre soltera (de mi niño) y de mi niña cicatrices que no cerré anteriormente, aunque tuve algunas parejas jamás formalice nada por miedo a quedar de nuevo sola”.

Estar embarazada desde un inicio representan distintos retos por los que la mujer se ve “obligada” a pasar, los señalamientos hacia la decisión de tenerlo o no, se hacen muy presentes sobre todo cuando la relación se rompe durante el embarazo.

Por un lado, si la mujer decide no tenerlo, la familia y sociedad estigmatizan su decisión, por el otro, si decide ser madre soltera, se le culpa por no tener una pareja y por la sintomatología que pudiese presentar durante el embarazo y posterior a éste; aun cuando la responsabilidad de huir de la situación fue de la pareja, a él en múltiples ocasiones se le pone en segundo plano.

Con respecto a sus sentimientos, Monserrat comenta, “No supe cómo manejarlos, hasta los 3 años de mi niño hablé con mis padres sobre mi depresión, lo único que me dijeron fue >>pues ponte las pilas que él te necesita, sólo te tiene a ti y no hay de que tengo depresión y no hacerte cargo de tu hijo<<«.

Cuando los lazos familiares repercuten directamente en el desarrollo por el que transita la madre, ya sea primeriza o no, la confianza y empatía con sus sentimientos y pensamientos son de primordial punto de atención para detectar el momento en el que se susciten distintas reacciones que podrían ser los detonantes de padecer depresión posparto.

La presión del primer embarazo generó diferentes sentimientos en Monserrat, sobre todo pasar por muchos momentos de tristeza y ansiedad, los cuales generaron un distanciamiento entre su bebé y ella. Durante la gestación sus pensamientos se enfocaban a los escenarios futuros para salir adelante y en qué haría con un bebé ella sola.

Pasado un tiempo y aun cuando no recibió la atención de un especialista para afrontar la situación, Monserrat se concentró en trabajar y reestructurar los lazos con su hijo, al paso de 3 años volvió a darse la oportunidad de mantener una relación sentimental con otra persona, después de cuatro años de su primer hijo volvió a embarazarse.

Aun cuando la situación en pareja ha sido diferente de cuando tuvo a su primer hijo, en este momento, comenta, “Me encuentro con el amor de mi vida, mi mamá y papá dicen que cómo puedo tener ahora depresión si estoy con él y mi esposo ha tratado de ayudarme, pero sé que es frustrante, pero intento estar bien”.

Expertos señalan que la depresión posparto es la patología materna más frecuente, de no ser atendida puede durar meses o años, inclusive convertirse en un padecimiento crónico con complicaciones similares a la depresión grave, y, recurrente en embarazos posteriores.

De la ayuda

“Fui a consulta normal de médico y me sugirieron que podría ser más fuerte (la depresión) ahora por el desajuste hormonal de mi niña y me mandaron antidepresivos y me han funcionado”, Monserrat indica que un médico general le insinúo que podría ser depresión posparto, aun cuando no la canalizó al área correspondiente, le recetó antidepresivos.

La Maestra Erica indica que una vez se hayan detectado signos de alarma es necesario canalizar con un especialista (psicólogo, terapeuta o psiquiatra) para que sea evaluada y reciba el tratamiento adecuado, buscando el apoyo multidisciplinario y una atención integral”.

El apoyo familiar y de la pareja, así como las redes de apoyo son fundamentales para ayudar a la madre a superar este padecimiento, es indispensable generar un ambiente de empatía y comprensión, donde los señalamientos o culpas hacia la madre no tengan cabida.

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