Ruy Pérez Tamayo: Una vida dedicada a la ciencia

Fue uno de los máximos expositores e impulsores de la ciencia en México. Exhortando a las juventudes a interesarse en el conocimiento científico.

Por: Fernando Tapia Aguirre// @fernando_tapia.a

| Martes 17 de enero, 2023, Ciudad de México.

| Tiempo de lectura: 5 minutos

«La ciencia tiene una característica maravillosa y es que aprende de sus errores» – Ruy Pérez Tamayo

Este 26 de enero se conmemora el primer aniversario luctuoso del ilustre Doctor Ruy Pérez Tamayo, médico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dedicado a la investigación y uno de los grandes intelectuales del México moderno.

Pérez Tamayo nació en la ciudad de Tampico, Tamaulipas, un 8 de noviembre de 1924. Estudió medicina en la UNAM, y se especializó en patología en México y en los Estados Unidos. En múltiples charlas, seminarios y programas de televisión en los que fue invitado comentaba que también tuvo la inquietud de ser un violinista como su padre, sin embargo, tanto él como su madre se opusieron a la idea: “No querían que nosotros tuviéramos una vida tan difícil como la que estaban pasando ellos y, en efecto, en esa época había muy pocas oportunidades para que un músico pudiera sacar a su familia adelante”, narraba.

Corrían los años cuarenta del siglo pasado y debido a que un amigo de la familia era médico, sus padres pensaron que esa carrera les ofrecería, a él y a sus hermanos, mejores oportunidades en la vida, por lo que llegado el momento se inscribieron en la antigua Escuela Nacional de Medicina: “Había que comprar una serie de libros muy caros de Anatomía, Fisiología, Embriología, etcétera, y ya los habían comprado para mi hermano mayor, así que, cuando yo ingresé, ya no se tenían que adquirir libros nuevos, y las carreras nos salieron por el precio de una. Esto lo aclaro para señalar que de veras éramos muy pobres”, comentaba.


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Desde muy joven canalizó sus esfuerzos a la investigación médica, pues uno de sus compañeros de escuela lo invitó a colaborar con él en un laboratorio que había construido en el sótano de su propia casa. “Él ya sabía lo que quería hacer y ya lo estaba haciendo. Quería ser fisiólogo para estudiar los mecanismos de los seres vivos. Me invitó a que fuera a verlo trabajar en su laboratorio; tomaba un gato, lo anestesiaba, lo amarraba a una mesita, lo operaba, le estimulaba los nervios alrededor de un riñón, le media la presión arterial, la respiración, el pulso… ¡Era verdaderamente fantástico!”.

Entre sus contribuciones se pueden mencionar la descripción del efecto de la metionina en la cicatrización de las heridas; describió enfermedades como la neumonitis reumática, reticulosarcoma de partes blandas, mesotelioma pleural, amibiasis cutánea, criptococosis, enfisema bronquiolar, mesotelioma peritoneal.

También fundó y dirigió durante quince años la Unidad de Patología de la Facultad de Medicina de la UNAM en el Hospital General de México. Impartió clases de patología en la Facultad de Medicina, de la misma institución, por más de sesenta años y fue profesor visitante en múltiples universidades de América y Europa e ingresó al Colegio Nacional en 1980.

A pesar de su impresionante curriculum académico, una de sus grandes pasiones siempre fue la divulgación del pensamiento científico, la historia y la filosofía de la ciencia. Esto se reflejó en los más de 64 libros divulgativos que escribió. Destacan, entre otros: Cómo acercarse a la ciencia (1989), ¿Existe el método científico? (1990), La revolución científica (2012), Diez razones para ser científico (2013) y Patología de la pobreza (2016).


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«Ser feliz, la principal razón de ser científico» – Ruy Pérez Tamayo

Con un fino sentido del humor, sus charlas se caracterizaron además por la exhortación a las juventudes a interesarse en las ciencias, entender su importancia y darle mayor prioridad en el presupuesto público a manera de inversión a futuro, así como exigir al estado condiciones adecuadas para realizar esta importante labor.

Pérez Tamayo demostró además una genuina preocupación por los problemas sociales de México, recalcando, por ejemplo, que la patología más común entre la sociedad mexicana era la pobreza. Externó también su interés en crear una sociedad más justa que tuviera su base en el conocimiento y, particularmente, en el conocimiento científico; así como la necesidad imperante de nuestro país de generar más y mejores científicos.

El Dr. Pérez Tamayo falleció a los 97 años en Ensenada, Baja California, dejó un legado imborrable en sus cuantiosos libros y charlas que afortunadamente pueden seguir siendo reproducidas en plataformas digitales. La estela de brillantez que regaló a manera de herencia, permanece en quienes tuvieron la fortuna de ser sus alumnos y en quienes tienen el gozo de seguirlo escuchando mediante la palabra escrita.

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