Hombres lobo, demonios y…¿Trastornos mentales?

Quizá pienses que los monstruos no tengan nada que ver con el estudio de los trastornos mentales, sin embargo, la historia de la psicopatología comienza con todo aquello relacionado con lo paranormal.

Por: Isaac Chavez // @isaac_chavez96

| Martes 11 de octubre, 2022, Ciudad de México.

| Tiempo de lectura: 5 min

La psicopatología es una rama psicológica y psiquiátrica que estudia la naturaleza y origen de los trastornos mentales. Como estudio, este tiene toda una historia muy peculiar que se remonta desde la prehistoria, pasando por la edad media y hasta llegar a nuestros días. Pero en todo este camino, a los trastornos mentales no siempre se les dio un origen científico, ni siquiera de este mundo. Por mucho tiempo fueron un malestar humano, pero causado por criaturas no humanas ¿Puedes imaginarte que tipo de creencias están ligadas a los trastornos mentales?

El espíritu maligno de la prehistoria

Pareciera que la curiosidad es una característica innata de los seres humanos, pero ¿Cómo no va a serla? si es una herramienta que nos ha ayudado a sobrevivir y más aun, a vivir de manera sorprendente. Desde ese época, el humano ya se percataba de que entre ellos había una conducta determinada y que también algunos de sus miembros tenían otras conductas diferentes. Con esto, ya distinguían quién era alguien sano de alguien insano, lo que no podían diferenciar era un mal mental o físico, pero no lo necesitaban, pues ellos manejaban el denominado «pensamiento mágico/sobre natural»

Con este pensamiento, el hombre de las cavernas creía que los males que una persona sufría eran consecuencias de su mal actuar, un castigo maligno concedido a aquellos que su existencia no era productiva para la comunidad, pero no todo estaba perdido con esa persona, pues no sólo tenían el diagnóstico, sino también una aterradora cura. Al pensar que era un espíritu maligno el que estaba atrapado dentro del individuo, el humano utilizaba el método quirúrgico de la trepanación, el cual consiste en hacer un hueco en el cráneo de la persona mientras estuviera consciente para que el espíritu maligno pudiera salir.

Pintura “La extracción de la piedra de la locura” por  Hieronymus Bosch “El Bosco”

Posteriormente el intelecto del ser humano fue en ascenso, por lo que la lógica y el pensamiento critico occidental remplazó al pensamiento mágico/paranormal, llegando la era de oro de la filosofía griega. Fuese Aristóteles quien pondría un cuestionamiento referente a psicopatología en el famoso «Problema XXX» donde se pregunta: «¿Por qué todos los que han sobresalido en la filosofía, la política o las artes eran manifiestamente melancólicos, y algunos hasta el punto de padecer ataques causados por la bilis negra, como se dice de Heracles en los mitos heroicos?». Pero todo lo que sube, tiene que bajar, y este pensamiento filosófico no fue la excepción.

Oscurantismo, demonios y hombres lobo

Con la llegada del oscurantismo en la edad media, la religión, sobre todo el cristianismo, intento de forma activamente violenta desintegrar cualquier tipo de pensamiento critico, filosófico o científico que no encajara con la ideología de la denominada santa inquisición, por lo que no solo hubo un estancamiento en el progreso del pensamiento humano, sino también un retroceso en ciertas creencias que se pensaba ya no existían, así es, regresaba de manera inesperada el pensamiento mágico/paranormal como explicación de malestares psíquicos… y de otras muchas cosas más.

Para esta época, aunque se había tenido un avance en la medicina, el oscurantismo alcanzó a los médicos aun ejercientes, quienes pensaban que, el dolor de matriz (Ad matrix dolorem) era un exorcismo destinado a contener el «útero errante» que se pensaba que era un animal que se movía dentro del cuerpo de las mujeres vírgenes y viudas, por lo que, el único remedio contra la llamada «matrix demoniaca» era el empleo de conjuros, por lo que el médico dejaba de tratar al padecimiento como una enfermedad, sino como un caso de posesión demoniaca.

Por tanto, en ese tiempo, la locura y el resto de manifestaciones psicopatológicas fueron asimilados por la mentalidad dominante del medievo, con mayor énfasis en la posesión demoniaca. No obstante, también existían casos particulares relacionados con otros seres no humanos.

Cuando miramos a la luna llena de octubre, uno de los pensamientos mas comunes que se tiene es el de: «me convertiré en un hombre lobo», esto a manera de juego; pero… ¿y si te dijera que había quienes no lo decían de juego y en realidad pensaban que se convertirían en un hombre lobo? Bueno, aquí entra en juego el propio padre la de medicina, Hipócrates y su teoría humoral, la cual decía que todos los trastornos mentales provienen del cuerpo, mas específicamente a los líquidos corporales. La tesis de Hipócrates decía que: «Si el cerebro está corrompido por flema, los pacientes permanecen tranquilos y silenciosos; si lo está por la bilis amarilla (asociada ala manía y la cólera) se muestran vociferantes, malvados y actúan de modo inadecuado. Si el cerebro está caliente (por la sangre), aparecen los terrores, miedos y pesadillas; si está demasiado frío por la bilis negra (relacionada con la melancolía), los pacientes se mostraran tristes y preocupados»

Así pues, a la licantropía se le denominaba un trastorno mental en la edad media, pues realmente era una afectación donde el individuo se cree transformado en lobo y actúa como tal, saliendo de noche de su casa a merodear, atacar rebaños, incluso personas y aullarle a la luna. La licantropía se había clasificado con relación a dos manías diferentes: la manía lupina (aunada a la melancolía) y la manía canina, las cuales se podían explicar dese la teoría humoral de Hipócrates, pues ambas eran causadas por la melancolía generada a partir del humor colérico (bilis amarilla). Hoy en día, aun sigue existiendo la licantropía, sin embargo, ya nada tiene que ver con la teoría humoral y ya no es considerada un trastorno, más bien se le considera un síntoma de con núcleos psicóticos, es decir, se puede dar en personas que están a nada de la psicosis, pero que aun no lo son, o bien, en personas que ya cuentan con algún trastorno psicótico como bipolaridad o esquizofrenia.

Único caso documentado como licantropía clínica

Así que, la próxima vez que te percates de que alguien esta sufriendo por cuestiones paranormales, asegúrate que previamente haya acudido con su psiquiatra de confianza.

Referencia:

Álvarez, J,M., Esteban, R., & Sauvagnat, F. (2004). «Fundamentos de psicopatología psicoanalítica. España: Editorial Sintesis.

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