Amor y deseo entre nosotras

La lucha por los derechos de la comunidad lesbiana en los años setenta, por colectivas importantes como OIKABETH y líderes del movimiento como Nancy Cardenas, que buscaba representar y visibilizar el amor entre mujeres.

Por: Daniela Mora.

| Jueves 23 de junio, 2022, Ciudad de México.

| Tiempo de lectura: 2 min.

Por el ajetreado Distrito Federal observo a mujeres,

Mujeres de primavera

Usan vestidos corte «A»

Portan medias coloridas

Coronan su melena con listones

Cuelgan a lado de sus mejillas aretes de flores

Expiran aromas suaves.

Mujeres bonitas, 

poosedoras de fortaleza

mujeres multifacéticas, 

Reflejo de la grandeza.

Lo que yo daría porque se me permita amarlas. 

Porque salir a la calle revelando que somos algo más que amigas,

abrir la puerta del cuarto oscuro,

representa persecución, encarcelamiento, o electro shock. 

Cansada del dimes y diretes por compartirnos de múltiples formas, por desafiar al mundo represivo. 

Homosexuales acostumbradas a imaginar y delegadas de sentir. 

No quiero sólo admirar tu belleza como un artista a su pintura,

quiero amarla con tu cuerpo junto al mío, sentir nuestra coexistencia en este mundo varonil del que prescindimos. 

Entonces un destello de luz entró en mi corazón: Nancy Cárdenas hablaba con Jacobo Zabludovsky en defensa de nuestra diversidad. 

México lindo y querido ¡Nómbrame más alto! 

Nosotras,

nuestro refugio, 

nuestro gusto, 

nuestra lucha.

Amor tierno como el ronroneo del gato al ser acariciado, como el abrigo de tus brazos al cubrir mi alma, como el dulce jugo de tus labios. 

Chavela Vargas sabe que le dedicó la melodía a ella, nunca a él. 

Lamento que la sociedad me llame

degenerada, 

depravada 

y falta a la moral 

por negarme a querer a un hombre «feo, fuerte y formal». 

Aquél mismo que lanza balas auditivas cuando asistimos a una reunión diciendo que «él me cura lo lesbiana».

Resulto afortunada cuando no me espina con el veneno de su boca al citar la palabra «marimacha». 

Dudo que,

que quien no conoce mi territorio corporal sepa revertir mi atracción por esa linda muchacha. 

Flor guerrera retumba en grito colectivo OIKABETH.

Te amo mujer y hoy descarto cegarme en el monstruo oscuro de dejarte ir porque la sociedad lo impide. 

Nos amamos,

nos deseamos, 

y saldremos por la calle, porque si lo sabe Dios que lo sepa la sociedad entera. 


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