Ojos de nube

Ojos de nube es una obra para niños y niñas que relata la historia de Yari, una niña albina que desea contrarrestar el cambio climático y vivir en paz. Yari y Muma comparten como algunas creencias sin fundamento pueden llegar a lastimar a otros.

Por: Jochebed Quiroz.

| Martes 29 de marzo, 2022, Ciudad de México.

| Tiempo de lectura: 3 min.

La infancia es el período más importante y complejo del desarrollo humano. Pero el término surgió hasta el siglo XVIII en Europa, y fue en 1959 que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia aprobó la Declaración de los Derechos del Niño. El reconocimiento de los niños como agentes políticos, sociales, económicos, civiles y culturales es reciente.

Empiezo con éste preámbulo porque la creación de obras para niños y niñas es un quehacer profundo y dificultoso. Es difícil entenderlos, en primer lugar porque existen muchas infancias (todas distintas y valiosas); en segundo, intentar entender la infancia desde la propia experiencia es un error que conduce al prejuicio. Por otro lado, la sugerencia actual de creación de obras para público infantil consiste en proporcionar algunas herramientas para que el niño pueda construirse a sí mismo y establecer las reglas y límites del propio ámbito, además de una experiencia estética significativa.


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Ante esto, la propuesta de Berta Hiriart: Ojos de nube, satisface a todos los espectadores (cabe mencionar que había un gran número de adultos, que no íbamos acompañados por niños, disfrutando la obra). «Ojos de nube» relata la historia de Yari, una niña albina, que vive con Felix, su conejo, y Muma, una bióloga que la ama y cuida de los árboles, plantarlos y así contrarrestar el cambio climático. Yari vive aislada de otros niños, varios le temen y otros se ríen por su color de ojos, cabello y piel; el temor de los niños de la ciudad es alimentado por supersticiones de sus padres. Yari vive feliz en su casa con sus plantas y libros, sin embargo, Muma le enseña que debe enfrentarse al mundo.

Yari, el personaje principal, también enseña a los niños de la ciudad que el color de sus ojos, piel y cabello no la hace distinta a ellos.

La obra aborda dos puntos centrales: el cambio climático y el rechazo por tener algo diferente a los demás. La relación que hacen los niños entre la lluvia y los ojos de Yari me parece un recurso poético, ya que los niños de la ciudad creen que los ojos albinos de Yari (de aquí surge el apodo «ojos de nube») son los causantes de las fuertes lluvias. Por otro lado, hay conceptos como superstición, cambio climático, albinismo, que son explicados de un modo dinámico sin ser aleccionadores, más bien permiten entender el porqué de lo que está pasando en escena.


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«Ojos de nube» utiliza como recurso estético-discursivo títeres y teatrinos: la ciudad, la casa de Yari y el bosque son los espacios por los que transita el espectador a lo largo de la obra; al fondo se proyectan momentos específicos: la lluvia, la contaminación producida por las fábricas, el ataque de Felix a los niños de la ciudad, entre otros momentos, que permiten estar más cerca y entender qué es lo que sucede. Sin embargo, la disposición del teatro hace que se pierdan algunos detalles como los rostros de Yari, Felix y los niños de la ciudad.

Sin duda la mejor recomendación para esta obra infantil son las reacciones espontáneas de los niños y niñas del público. Ojos de nube se presentó hasta el 27 de marzo en el Centro Cultural Helénico.

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