Del amor romántico al amor compañero

El amor romántico –más allá del concepto teórico– es un tipo de ideal bajo el que hemos venido desarrollando nuestras relaciones amorosas desde hace años, sin darnos cuenta que de la mano vienen problemas psicológicos y de dependencia emocional, es por esto, que en la actualidad se plantea el concepto de Amor compañero, que busca contrarrestar los efectos del amor romántico, en pro de crear relaciones más sanas entre individuos.

Por: Gina Lerin

| Lunes 14 de febrero, 2022, Ciudad de México

| Tiempo de lectura: 3 min

Bajo el concepto de amor romántico se normaliza el «morir de amor», en otras palabras, el desvivirse en pro de mantener relaciones amorosas, incluso si esto sobrepasa el bien individual. El «nosotros» siempre está antes que el «yo».

A diferencia del amor compañero, la creencia del amor romántico como cura de todo –que nos ha sido enseñada desde pequeños– afecta la construcción de las relaciones que entablamos con quienes nos rodean, caracterizándolas por la dependencia emocional y la baja autoestima, que más tarde desencadenan problemas emocionales como la depresión y ansiedad en el individuo, pero ¿Qué es el amor romántico y cuál es la diferencia con el amor compañero?

Con el 14 de febrero en puerta, el amor y todo lo que gira en torno a el comienza a llenar los espacios en los que nos desenvolvemos, volviendo inevitables las conversaciones que lo abordan y que, por ende, también hablan del desamor. Lo cierto es que en la mayoría de los casos el llamado «desamor» va de la mano con las expectativas creadas por el mito del amor romántico.

Idealizamos tanto el amor que cuando no llega o no se ve como pensábamos asumimos que no hay remedio y que hay algo mal en nosotros.

Definido por la escritora y comunicadora Coral Herrera en el 2018, como un «aparato de dominación y control» el amor romántico está basado en las falsas expectativas –tanto emocionales como sexuales– que establece la sociedad sobre las relaciones amorosas, basadas en su mayoría en estereotipos hechos por lo que la sociedad consume (series de televisión, telenovelas, novelas literarias, etcétera) sobre el «amor perfecto y a prueba de todo».

Y aunque lo pareciera, la consecuencia directa de esta creencia no se ve en las relaciones del individuo, sino en el mismo, ya que este comienza a dudar de su valía como persona, lo que puede llevarle a desarrollar problemas emocionales y psicológicos perjudicando más allá de las relaciones que tiene, aislándole y creando problemas en los demás aspectos de su vida.

Un claro ejemplo de amor romántico eran las relaciones de los años 50’s basadas en poner «el mundo de cabeza» por otra persona. Imagen recuperada de: vintageholidaycrafts.com

Por otro lado, en los últimos años ha surgido un nuevo concepto: El amor compañero, planteado en la teoría de «El amor triangular» del psicólogo Robert Sternberg y más tarde recuperado de la misma forma por Coral Herrera. Este es entendido como una forma de amor en la que se procura, se solidariza, respeta y empatiza con el otro, partiendo desde la ternura, empatía y el cuidado, pero sobre todo, este cuidado y empatía no sobrepasan la individualidad, es decir, se comprende que para que una relación funcione la primera persona en ser prioridad debe ser uno mismo.

Otra característica que lo distingue del amor romántico es que este no alude únicamente al amor de pareja, sino que, nos explica que la ternura, empatía y compañerismo están presentes en todas nuestras relaciones conectándonos con el mundo de manera más humana y descartando la violencia que pueden traer consigo las relaciones codependientes basadas en expectativas irreales y mucho menos, sanas.

Son pocas las representaciones públicas (televisadas o escritas) que retratan al amor compañero.

Por último, diversos autoras como Marcela Lagarde, Coral Herrera, Robin Norwood, entre otras, entablan que para poder construir relaciones desde el compañerismo y la ternura se debe tener en claro que somos seres independientes y que no necesitamos que alguien sea nuestra «otra mitad» mejor dicho, que nos acompañe desde su yo completo y con quien aprendamos que el amor se basa en compañerismo y no expectativas dañinas, propiciando relaciones sanas y respetuosas que más allá de restarnos, nos sumen.

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