Rezagos del movimiento del 68: victorias y fracasos

La masacre del 1968 resultó ser un parte aguas en la identidad colectiva de los estudiantes mexicanos, el legado marcado con sangre y lágrimas que dejaron los cuerpos de inocentes y soñadores sobre La plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco.

Por: Jorge F. Quiroz

Sábado 2 de octubre, 2021, Ciudad de México

Hace ya más de cincuenta años que se dio lugar al Movimiento estudiantil de 1968. El cual conjuró a los estudiantes de varias escuelas públicas del país, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), así como escuelas de nivel Bachillerato para exigir, primeramente, la no intervención de los elementos policiales en las escuelas y la liberación de compañeros arrestados arbitrariamente.

Posteriormente, el movimiento fue ampliando sus demandas y sus fines, hasta llegar a lo que conocemos previo al 2 de Octubre, con una gran movilización estudiantil y el compromiso político del mismo. Sin embargo, lo que pretendemos aquí no es examinar de manera exhaustiva las condiciones y maneras de este movimiento, sino cómo terminó y las consecuencias que ha tenido en la vida universitaria de nuestro país.

Represión políciaca
1968

Presos y desaparecidos políticos

Se negó la intervención de soldados armados

Los cuerpos sin vida fueron retirados de la plaza de Tlatelolco

El día después.

Después del trágico día del 2 de octubre, ante la matanza de estudiantes y la apatía gubernamental, el movimiento se vio altamente afectado en su injerencia en la vida pública. De por sí, se venía notando una tendencia a la baja en la participación del estudiantado, aunado a que se veía que sólo algunas cabecillas mantenían el movimiento.

Ante el evidente temor, muchos estudiantes se bajaron de la huelga. Muchos desaparecidos políticos o arrestados, otros, auto exiliándose en el extranjero (en Estados Unidos, el cono sur o en Cuba) quienes tardaron bastante en regresar al país. Aunque la mayoría de los estudiantes decidieron mantener un perfil bajo, regresando a sus actividades estudiantiles y finalmente convirtiéndose en profesionistas. La aparente seguridad de la vida cotidiana terminó consumiendo a estos jóvenes.

Así lucían los encabezados de las primeras planas de varios medios impresos

La jugada gubernamental salió como se esperaba, el amedrentamiento disuadió el movimiento de los estudiantes ya sea por temor a las golpizas, a la desaparición, a la extorsión e inclusive a la muerte. Mientras que los medios masivos hacían lo suyo tildando el movimiento como una “bola de revoltosos”.

Pero no por ello acalló completamente el movimiento, incrustó en la vida universitaria una semilla, un sentimiento de responsabilidad social y una visión anti sistema. A partir de esos años la Universidad se convertiría en un cultivo de visiones políticas (tanto de izquierda como de derecha) que sería parte de cada universitario. Así también, en las Vocacionales y la Escuela Nacional Preparatoria (ENP).

Haciendo un balance.

Finalmente, podemos sacar algunos conceptos acerca del impacto en la sociedad mexicana y la vida universitaria de este acontecimiento tan importante y encarnado en nuestro país.

De manera positiva ponemos sobre la mesa esta férrea convicción de los universitarios por la vida social y política del país, a veces bien y otras mal encaminadas. También que fue de los primeros movimientos en dejar huella y dar un antecedente de las próximas organizaciones civiles. Así como hacerle saber a quienes estaban en el poder que el pueblo y la ciudadanía podían organizarse para exigir sus derechos.

Aunque de manera muy desafortunada, las estrategias del gobierno se fueron adaptando y en vez de optar por la confrontación directa, apostaron por la infiltración y el fraccionamiento interno de todos los movimientos sociales posteriores (como en el 72, el 99, la Revuelta Zapatista, etcétera). Inclusive la mala determinación de los movimientos ha llevado actualmente a la debacle del verdadero proselitismo universitario. Los paros, las huelgas y la supuesta lucha por los “trabajadores” se volvieron cartuchos de propaganda para anquilosar los verdaderos cambios y sustituirlos por los intereses de unos cuantos.

Honremos de manera diferente este dos de octubre, honremos la memoria de los desaparecidos haciendo una sociedad más justa y menos politizada.

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