De la lengua a la patria

Por: Jorge F. Quiroz

Foto Principal: @_magnolia_lm

Miércoles 8 de septiembre, 2021, Ciudad de México

Reflexionemos acerca de los elementos que componen el concepto de «patria». Especialmente la pertenencia del lenguaje con una identidad nacional. Así como algunos ejemplos históricos que han exaltado el lenguaje como principal forma de identidad.


¿Qué es lo primero que pensamos al pronunciar la palabra «patria»?

Puede ser que se nos venga a la mente una serie de elementos como los símbolos patrios, las tradiciones, los héroes que dieron forma a un pueblo, inclusive, un himno en forma de melodía.

Pero de todos estos elementos que componen una identidad nacional, existe uno que contiene una particular forma de expresarse, de manifestarse. Que genuinamente da sentido de pertenencia: El lenguaje.

Quizá este aspecto no parezca tan fundamental para algunas personas. Sin embargo, permítaseme fundamentar esta idea. La cual es ciertamente un tema de mucho interés.

Foto: @:magnolia_lm

La palabra «ecúmene» hace normalmente referencia al mundo conocido por una cultura. Así mismo, esta ecúmene es transmitida a través del dominio de una cultura y, por lo tanto, un territorio y una lengua. Esto pasó precisamente en la gran expansión del Imperio Austriaco, que se convertiría, mediante la corona dual en 1867, en el Imperio Austro – Húngaro.

Bajo el régimen del Gran Francisco José I de Austria, Rey de Bohemia y de Hungría, el Imperio alcanzaría su magnificencia. Siendo tres elementos predominantes : la figura cuasi divina del emperador en todo el reino, la conformación multiétnica de este reino y la oficialidad de la lengua alemana.

Tanto el emperador como la lengua unificaron este pueblo. Freud, Klimt, Kokoschka, La Familia Strauss, Gustav Mahler, Robert Musil, Hermann Broch, Stefan Zweig fueron grandes exponentes y figuras de la cultura nacidos bajo este imperio, y a todos los unía la lengua alemana. Y el virtuosismo expuesto en ella por los austriacos en innegable (como en Zweig y Broch).

Inclusive los no nativos de la lengua alemana trabajaron ésta de manera esplendida.  Kafka, que en realidad era checo, realizó toda su obra literaria en alemán. Lo mismo pasó con Reiner María Rilke, de origen también checo. Y que después de la primera guerra mundial, se negó a escribir y vivir en la Chequia, ya que él hablaba alemán y fue educado como tal. Se llegó a sentir un extranjero en su propia tierra.

Imperio Austro – Húngaro
El Gran Francisco José I de Austria

Paul Celan quien nació después de la Gran Guerra, de origen Rumano, de igual modo creció bajo una educación germánica y cuya obra también se encuentra en esta lengua. Otro escritor, Sandor Marai, quien nació y creció en la Hungría germánica también resintió la caída y desaparición de esta ecúmene imperial (cabe resaltar que escribió en alemán y húngaro).

Y la lista sigue; es verdaderamente impresionante todas las mentes brillantes que gestó la corona doble. Y todos ellos unificados bajo la misma lengua. Desde los Alpes austriacos hasta los límites del Mar Negro, todos eran parte de lo mismo. Quizá podrían ser la cola, pero era la cola de un león, no la cabeza de un ratón.

Ciertamente esto no la hace perfecta, ya antes de la Gran Guerra, la sociedad austro- húngara estaba enferma. Entró en una decadencia que la llevó a la debacle. Y fue esto lo que la condenó a su eventual desaparición. Entre la guerra, la muerte y las revueltas en los rincones del imperio terminaron de matar esta corona.

La patria grande o la gran patria

Según Eric Michaud, en muchas ocasiones las jugarretas y la mala fe de los políticos han hecho un patrioterismo artero. Esto es la patria grande. Un sentimiento rabioso por la política (no por una nación). Partidista, ideologizado, que atenta contra todo lo que es diferente a sus estándares. Estas visiones son muy comunes hoy día. Muy al estilo del Partido Nacional Socialista Alemán (Nazi).

Sin embargo, la gran patria es precisamente la ecúmene. No tiene ideologías, enemigos comunes o un partido de fervor religioso. La gran patria es un espíritu compartido, el espíritu común (Sensus communis). Que se manifiesta a través del lenguaje, porque este lenguaje no es una finalidad en sí misma, es una herramienta para converger en este espíritu.

Foto: @aaura.vilchis

Pero que estas palabras no evidencien un hecho ajeno. Esto pasa y sigue pasando. Dimos un ejemplo, pero el otro es nuestra querida América Latina, que aunque todos venimos de pueblos originarios diferentes: Mexica, Maya, Zapoteca, Mapuche o Inca. Todos con su peculiar forma de apreciar el mundo, de ordenar la vida y la muerte, somos parte de la misma historia. Y no han sido las lenguas indígenas las que nos comunican, sino la lengua del imperio. El castellano.

Habrá algún detractor bastante poco letrado que dirá que en México se habla mexicano, en Argentina argentino o en Colombia colombiano, pero no se deje engañar en esta falsa idea, que aunque tenemos nuestros modismos, es la lengua española la que nos permite comunicarnos.

Usted puede leer a Borges, a García Márquez o a Octavio Paz, porque el español se hace presente en ellos. Eso sí con su debido estilo regional. Es el español nuestra lengua apropiada, ya no le pertenece a Europa, le pertenece al mundo. Y esto nos hace a los hispano parlantes una misma patria, única y al mismo tiempo común.

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