La casa de la abuela

Cristy es una niña especial, diferentes en aspecto inimaginables, es capaz de recordar sus sueños con todo detalle e incluso controlarlos, sin embargo al ser acechada por una presencia desconocida, sus sueños se convertirán en pesadillas…

Por: Miguel Fco. Torres Rosas

4 de agosto, 2021, Hermosillo, Sonora.

Ella ya sabía cómo empezaba…
Lugares extraños, situaciones absurdas, todo lo que hace a un sueño lo que es, pero esa sensación al entrar a la vieja casa de la abuela la comenzaba a inundar, sin tener control sobre su “yo” subconsciente, avanzaba justo hacia donde ella no quería, como si algo la llamara… la llamara al viejo estudio, siempre con la puerta cerrada; la casa se sentía sola y abandonada pero, como casi todas las noches de ese último mes, al detenerse frente a la puerta del estudio sabía… lo sentía en todo su ser, había vuelto.

Cristy siempre tuvo esa facilidad, desde niña siempre pudo recordar sus sueños, cada detalle,
adentrarse en su mente, incluso a veces hasta controlarlos, o eso creía.
Sabía que era diferente a los demás desde que fue consciente , veía y sentía cosas que los demás no, y desde niña también supo que no servía de nada contarle a alguien, nadie le creería, los sueños fueron su escape, su modo de entender lo que en la realidad le asustaba, y así fue como se sintió poderosa, en su mente pasaban cosas que a cualquiera hubieran aterrado, pero ella de alguna manera las empezó a disfrutar, luchar con monstruos, conocer fantasmas, sus sueños mantenían a raya cualquier cosa que la asustara en el día a día, pero incluso a su corta edad sabía que era un equilibrio muy frágil de mantener.

Soñó por primera vez la casa de su abuela, nada fuera de lo común, aquellas paredes viejas de
madera, incluso soñó el olor un poco rancio y afrutado de aquel lugar, caminaba despacio, no
había nadie, se fue acercando despacio a la puerta del estudio, aquel estudio que, despierta, le
causaba un escalofrío siempre que entraba, pero no sabía porqué. Inmediatamente supo que algo no estaba bien, ella ya conocía perfectamente el funcionamiento de los sueños, esa sensación de alerta, de angustia irracional, ese foco rojo que le decía al subconsciente que aquel sueño empezaba a tornarse en pesadilla, algo la esperaba detrás de aquella puerta, casi podía escuchar a “eso” respirar, temblorosa giraba la manija de la puerta, tenía llave, por un instante sintió alivio, de pronto la manija comenzó a girar sola, notó que no había un sólo sonido aparte del metal chirriando mientras giraba. Por un momento una parte más consciente en su mente le preguntaba ¿Por qué no había despertado aún? De pronto la puerta se abría de golpe y una oscuridad terrible salía a toda velocidad y la tragaba.
Despertó sobresaltada, bañada en sudor, aquél sueño no había sido un sueño del todo, incluso ahí despierta, en la seguridad de su cuarto, sentía que la oscuridad la había seguido fuera del sueño, nada volvió a ser igual.

Ilustración de: Miguel Fco. Torres Rosas

El sueño se empezó a repetir, cada vez más seguido, al entrar a la casa de la abuela ya sabía lo que venía, tenía que hacer uso de todos los trucos que sabía en cuanto a sueños, a veces podía
despertar antes de llegar al estudio, pero a veces no, cada vez sentía menos control, caminaba y llegaba a la puerta del estudio aunque se gritaba a sí misma y luchaba por no mover sus pies hacia allá, la oscuridad la tragaba una y otra vez, despertaba llorando y agitada y los moretones
comenzaron a aparecer, lo cual nadie tomó en cuenta, juego de niños pensaron.

Sabía que tenía que dormir, pero se reusaba lo más que podía, el problema es que incluso
despierta la molestaba “eso o esas cosas” que la rondaban y entre más cansada menos tenía
algún control sobre la pesadilla, la alegría de su niñez fue perdiéndose.
Finalmente se dio cuenta que quedarse despierta no era una opción, sus ojos apenas podían
mantenerse abiertos, en la última semana la situación había empeorado, despertaba paralizada,
algo estaba tratando de dominarla, de llevársela, los moretones aumentaban, incluso la noche
anterior recordaba haber sentido unas mandíbulas afiladas rodeando su brazo, ahora miraba las marcas de mordida, todos las veían, así que no estaba loca, pero nadie le dio importancia, fue entonces que decidió hacer lo contrario, necesitaba algún símbolo o gesto que repitiera para que al verlo en su sueño le recordara que era un sueño y tuviera poder sobre él. Estaba demasiado cansada para planear cualquier cosa, como en trance acostada se quedó mirando las marcas de dientes en su brazo, sus ojos finalmente se cerraron…
Estaba en casa de la abuela, el olor rancio y afrutado le causó inmediatamente un sentido de
alerta, pero se trató de tranquilizar, caminó despacio, pero ahora por voluntad propia, tenía miedo, pero sabía a donde tenía que ir, miró la puerta del estudió, por un momento su subconsciente trató de despertarse pero se concentró, ya sabía lo que venía, pero aun así giró la manija, para su sorpresa la puerta se abrió lentamente, todo estaba en penumbra, tranquilo, una pared de libros se alcanzaba a vislumbrar al fondo, el silencio se alargó por unos segundos que parecieron eternos — ¿QUÉ HACES AQUÍ? — Cristy se sobresaltó y giró con un grito atorado en la garganta, su tío la miraba con esa mirada que a ella siempre le había causado un temor muy profundo desde muy pequeña, pero él no estaba molesto, su mirada furibunda no hacía juego con su sonrisa enorme, fue acercando su cara a la de ella, —¿Vas a acompañarnos? — le dijo mientras le hacía un gesto hacia el interior del estudio, ella dio dos pasos hacia atrás y notó como el gesto de su tío se endureció, su sonrisa estaba petrificada — ¡Na ah ah! ¿A dónde crees que vas?— Él la tomó del hombro y acercó su cara aún más. Lo miró fijamente, no era su tío, su tío verdadero le causaba incomodidad y un poco de temor, pero este le ponía los pelos de punta, por alguna razón pensó que detrás de esta máscara de “tío” había algo peor de lo que se pudiera imaginar, eso que la había estado acechando —Te estábamos esperando desde hace tiempo, es la hora de la cena— Notó cierta desesperación en los ojos de “este tío”, un hilo de baba corría de la comisura de su boca. Cristy miró sus dientes y de inmediato volteó a ver su brazo, las marcas de mordida estaban ahí, fue en ese momento que se armó de valor, era su mente, recuperó de pronto todo su poder, estiró su mano hasta la cara del tío, este titubeó por un momento —Cristy te necesitamos, ven con nosotros— Ella lo miró un momento y notó que ahora él era el asustado, con su pequeña mano tocé su cara, sus dedos comenzaron a apretarse incrustándose en sus ojos, en su nariz y en su boca, en la mente de Cristy su tío sólo era un disfraz del ser que la quería devorar, así que como tal empezó a arrancarle la cara falsa, desprendiendo ojos, piel, lengua — ¡NOOOOO!…..t-tenemos
hambreee — La última frase fue como un suspiro mientras el ser se volvía como una bruma oscura saliendo de los últimos despojos de piel del su tío y resguardándose en el estudio, la puerta se cerró de un sólo golpe y en ese momento ella despertó, estaba agitada, mas no temerosa, su bracito estaba estirado y su mano fuertemente apretada apuntando al techo, la pesadilla había terminado, tenía todo fresco en su mente, pero casi de inmediato comenzó a olvidarlo, sabía que no debía hacerlo, que tenía que guardarlo en su mente como una advertencia, pero no lo hizo, dejó que se desvaneciera de su cabeza.

Continuará…

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