Elecciones 2021 «Whitexicans» vs «Prietos» ¿Quién ganó y quien perdió?

Una vez más, las votaciones, sea cual sea que haya sido la preferencia, estaban llenas de visceralidad y poca información de las propuestas e historia de sus candidatos.

Por Mario D. Kuma

Lunes 14 de Junio, 2021, Ciudad de México.


El pasado 6 de junio se celebraron las elecciones intermedias en México, se disputaban gubernaturas y alcanzar una mayoría significativa o absoluta en el Congreso, específicamente en la Cámara de Diputados. De igual manera, estaban en juego las alcaldías de la Ciudad de México y de los mismos Estados que renovaban gobierno, por tanto, era el momento que se esperaba para saber si el nuevo proyecto de nación (la llamada cuarta transformación) se consolidaba o se diluía; establecido por el Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y el partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en el inicio del presente sexenio, representaba ya un proyecto sólido, en el que, discursivamente, priorizaba a la clase trabajadora y que con la mayoría en las Cámaras tenía en ese momento todo a su favor ¿Pero cómo quedó parado MORENA y que tan beneficiosas o perjudiciales fueron para ellos las pasadas elecciones?

El resultado ya todos lo sabemos, MORENA ganó varios Estados, en tanto a Alcaldías y Gubernaturas, en otros tuvo resultados contendidos y así como ganó la mayoría en la Cámara de Diputados, en contraste, en la capital, perdió varias Alcaldías. Esto parece normal, pero es un fenómeno digno de análisis y estudio del mejor equipo de antropólogos sociales, en un mapa visto de la Ciudad de México y su tendencia política; el lado poniente y sur de la ciudad está gobernada por la coalición «Va por México» (conformada por PRI-PAN-PRD) mientras que el lado contrario (oriente y norte) está bajo la clara preferencia hacia el proyecto de MORENA.

Imagen de: El universal

Pareciera que nada tiene de extraordinario, pero la realidad es distinta. Para empezar es bastante curioso, que haya aún un porcentaje importante de personas que tengan preferencia por un partido político (el PAN) cuya ideología está permeada por la intolerancia y que su génesis, está cercana al fascismo nazi (un hecho comprobado, basta checar las inclusiones hechas en 1939 al partido)- Un dato a analizar, es que en el lado de la ciudad donde ganó alcaldías muy juntas, es el sector donde hay más recursos económicos, mejor arquitectura, el lado donde hay mayor circulación financiera y además son alcaldías donde se encuentran zonas turísticas de la CDMX; incluso si se mira detenidamente, en los candidatos puede observarse una clara distinción del color de piel (algo que pareciera una estrategia política para ganar empatía), por supuesto, obviando que hay excepciones.

Esto desató una ola de memes clasistas y discriminatorios, en los que se denomina al lado blanco como, los que sí tienen estudios, los que pagan impuestos, los blancos, los que tienen tarjetas de crédito, dando por hecho que los que prefirieron el proyecto morenista no saben leer, deben a Elektra, son prietos o simplemente son mantenidos del Estado por recibir programas de asistencia social (por ejemplo becas y pensiones al adulto mayor). Esta situación llama la atención, pues el argumento es que se vota por MORENA por ignorancia y porque su proyecto conduce al comunismo y al “desastre” financiero que hundió a Venezuela o porque López Obrador causó una segmentación social al llamar «fifís» a los ricos (dejando de lado que ellos llaman «chairo» al pobre). Lo único que queda claro, es que una vez más, las votaciones, sea cual sea que haya sido la preferencia, estaban llenas de visceralidad y poca información de las propuestas e historia de sus candidatos.

Sin lugar a la duda, es necesario dejar de estigmatizar la pobreza y la recepción de apoyos por la vía de programas de asistencia social, por ejemplo, si se revisan los datos de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, se puede observar que el 10% de la población más pobre dedica al menos 9% de sus ingresos a la paga de impuestos y 8 de cada 10 pesos de estas deducciones de impuestos, son acaparados por el más rico ¿Cómo? Pues con los subsidios que se otorgan al sector privado para el fomento a la inversión privada, por tanto, los pobres no sobreviven de subsidios, el empresario sí, siendo este sector el que más evade impuestos, al exigir condonaciones con tal de fomentar la inversión privada, un dato duro que muestra la realidad y la dualidad maquiavélica del discurso de la clase adinerada.

Foto de: La Jornada

A lo largo de lo que va del presente sexenio se ha hablado de una división social, de la cual se ha culpado al presidente, por llamar fifís a la clase burguesa y ejercer lo que se ha mal llamado «racismo a la inversa» (término que no existe epistémicamente) lo cierto, es que, tal división ya existía desde hace bastantes décadas y no, realmente no es causada por un personaje político, tal división es el resultado del clasismo y el discurso de odio. La única diferencia es que los sectores marginados han levantado la voz, algo impensable e incluso peligroso a las élites, al final, es una mayoría bastante holgada y estos, a su vez, benefician con su voto a quienes parece que les toman en cuenta como prioridad o, simplemente, es un medio de castigo a la oposición, quienes parecen ser los malos a la vista de este sector poblacional (algo que por supuesto, no es garantía de que se cumplan las promesas de campaña).

Pero hablemos del otro voto, aquel que también está basado en decisiones tomadas desde las entrañas y la desinformación, este otro voto, más que nada fue llevado a las urnas con la esperanza de sacar del poder a MORENA, invadidos por algo denominado «Pejefobia» un fenómeno, cabe mencionar, que lejos de atacar al mandatario, ataca a lo que representa, es decir, a la clase trabajadora, denotando que lejos de conformar una oposición que genere una dialéctica política, hace ver a estos votantes, como personas desinformadas o sobre informadas (basan sus decisiones en notas dadas por cualquier influencer con una cámara, una cuenta de YouTube y nula preparación para hablar del tema) y sin memoria histórica, pues sin darse cuenta están causando de forma colateral, el regreso de un régimen político lleno de violencia y opresión, de aquellos que derramaron sangre en Tlataya, Aguas Blancas, violaron y asesinaron mujeres en Atenco, montaron una supuesta «verdad histórica» en el caso de Ayotzinapa y por supuesto, las miles de muertes causadas por la «guerra contra el narco» sin dejar de mencionar cada Reforma en la que el bolsillo de cada mexicano era violentado y saqueado.

Es de entenderse que puedan existir muchas razones para votar en contra del actual proyecto de nación de MORENA, por ejemplo las decisiones autoritarias que no toman en cuenta a las comunidades que serían afectadas por el tren maya o el poco acercamiento a las víctimas de feminicidios, por mencionar algunas cosas, pero también habría que resaltar que en comparativa y a pesar del impacto financiero mundial que causó la pandemia, México no se ha visto en la necesidad de aumentar la deuda externa y por el contrario ha mantenido la inversión privada, el precio de los hidrocarburos, se han concretado obras, se ha asistido a ciertos sectores marginados (no todos) y se han derogado Reformas que afectaban y denigraban el trabajo magisterial, por ejemplo.

En conclusión, es necesario entender, que en primer lugar, AMLO no es un personaje de izquierda y menos socialista (estos, basan sus decisiones políticas pensando en equidad, en análisis críticos por medio del materialismo histórico, así como buscar una repartición justa de la riqueza y que jamás atentan en contra de la propiedad privada, sólo de que el adinerado no abuse de su posición de poder y oprima al trabajador) es un personaje que discursivamente, se inclina por el sector pobre (al final es la mayoría del país) y sin embargo su accionar político sigue estando empapado del neoliberalismo, el problema es que lanzó promesas que jamás en su mandato iba a poder cumplir, tan sólo por el hecho de que el régimen anterior por más de 80 años se encargó de saquear al país, como votantes es algo que debimos prever. Probablemente sólo sea un paso a dar a una nueva idea de política, una en la que como población, nos informemos a profundidad y de forma crítica, acerca de quienes están contendiendo por un cargo de poder, no vaya a ser, que para 2024 tengamos una silla presidencial muy «fosfo fosfo». He dicho.

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