Gimme the power: Amigable recordatorio al descontento

Sábado 12 de Junio, Ciudad de México

Por: Arath Adán


El día primero de junio del año 2012 se estrenaba el documental «GimmeThePower» escrito y dirigido por Olallo Rubio. Éste documental -curiosamente presentado un mes previo a las elecciones del día primero de julio del año 2012- exhibe una serie de acontecimientos que podrían figurar en la cinta como el origen de la banda de rock/hip-hop mexicana Molotov, aunque también tal exhibición podría figurarse como un compendio de sucesos de suma relevancia que poseen cierta tendencia política.

Motivados por el poder visual que algunas (muchas) de las imágenes proyectadas poseen, queremos sugerir una serie de preguntas que en definitiva apuntamos a que orienten nuestro curso a través del documental, señalando también que éstas no serán necesariamente contestadas en este texto, ya que solamente pretendemos preguntarles a ustedes, para que ustedes a sí mismos se entablen dentro ellas y dentro de Gimme The Power.

¿Es en realidad un documental/película sobre Molotov? ¿Será un amable (y muy necesario) recordatorio audiovisual con un pretexto accesible y amigable para que todas y todos busquemos las pistas necesarias de saber a partir de canciones que muchos hemos escuchado y cantado? ¿La función del material es musical, es publicitaria, es contestataria, es apolítica, es política, es informativa, es severa, es satírica? Quizás Olallo Rubio contempló los abanicos de posibilidades y decidió abrir, al menos, tres canales libres de elegir a través de los cuáles una puede adentrase. y contestarse.

Para poder respondernos a estas preguntas necesitaremos estar atentos a tres de los recursos que aparecen:

  1. Ritmo e interrupción.

No es coincidencia que las imágenes aparezcan al tempo de los discursos y de las palabras específicas, como cuando el Three Souls in my Mind nos cantaba Abuso de Autoridad mientras en la pantalla veíamos una marcha policiaca que cobraba vida con el ritmo impuesto por la batería y éste se sincronizaba con acercamientos a los cuerpos policiacos y las demandas rayadas en las paredes, mientras el narrador hacía énfasis en la brutalidad que estos cuerpos ejercen, todos estos elementos interrumpiéndose entre sí creando un ritmo dedicado a que no debemos olvidar cómo lucen y qué hacen. Un ritmo que, en efecto, exclamaba un recordatorio.

2. Voces que atraen ¿A quiénes prefieres escuchar hablar y a quiénes prefieres sólo oír?

>>Me gusta oír lo que incómodamente dice Luis de Llano, pero como no me interesa ese tema prefiero escuchar a José Antonio Gonzáles de León hablar académicamente sobre conceptos fundamentales de las culturas mexicanas en movimiento, aunque con quiénes más me identifico serán con Chava Rock y Alex Lora porque ellos me hablan como yo acostumbro escuchar y porque ellos me hablan de lo que sintieron cuando lo vivieron<<.

Accidentalmente a propósito (la edición jugó real importancia) las entrevistas cumplen con su naturaleza y logran atraer al público impertinente y al pertinente también a través de los distintos personajes que aparecen. Aunque no decides el orden en el que estos aparecen, sí decides a quién prestarle más atención por lo que dice, cómo te lo dice e incluso en dónde te lo dice. Chava Rock en La Virgen del Chopo o Juan Villoro y detrás de él su biblioteca personal. Todos con todo (voces y gestos) forman parte de la intención.

3. Insistencia enmarcada. Punto central y de retorno.

Nuestra pantalla completa constantemente será reducida, y no en intención de minimizar lo que en ella se proyecta sino todo lo contrario. Habrá en rectángulo pequeño situado en un espacio negro, este espacio negro más que hacerle sombra potencializará el contenido y te obligará a apuntar y centrar la atención-tensión de tus binoculares directo al muy-bien-recolectado material, mismo material que contiene y comparte todo –y el más importante- poder que el ejercicio posee: El material político. No hablo del material político de corte gubernamental-comercial sino del material político legítimo y poderoso que el pueblo le ha otorgado a las miles de cámaras que nos han observado, documentado e invadido; material que no puede ni debe ser censurado. Material que va, viene, regresa y se mantiene; se mantiene diciéndonos y recordándonos amablemente: Así eran las cosas, así son las cosas y así seguirán siendo. Podemos interactuar de múltiples maneras con Gimme The Power; a propósito de nuestras elecciones actuales yo decidí hacerlo a través del amigable recordatorio que la historia electoral y política nos provee, historia que excelentemente fue recolectada y proyectada en el documental, misma historia que me fue contada en los libros de texto escolares pero de mil maneras diferentes. Desde ese punto, las oportunidades audiovisuales que nos presumen las recolecciones y las narraciones (no la banda musical en cuestión ni los aparatos que de ésta resultan) son precisas y directas (además de continuas), enmarcan, remarcan y nos recuerdan que nuestra posición ante el cinismo y jugueteo político no es competente hasta que no lo gritamos -y aunque unas sean más ridículas que las otras- hay mil maneras de gritarlo mientras esté presente. Aquí nos las presentan. Tomémoslas y transformémoslas.

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